Alemania y el triunfo de la eterna reconstrucción

La puerta de Brandenburgo en Berlín. Fuente: Flickr

Después de muchos diarios y libros leídos, nos propusimos hacer un pequeño análisis de la historia de Alemania y los aspectos que la hicieron grande más allá de tanta tragedia y crisis.  Es cierto, son ordenados.  Pero no es solo una cuestión de actitud.

Según Val

Este año cambié la imagen que tenía de Alemania. Supongo que como le habrá pasado a gran parte de sociedad, mantenía una idea oscura en relación a lo que significó para la historia este país.

Todo empezó cuando mi amiga francesa me dijo: “Paris ya fue, la posta está en Berlin”. Claro que estamos hablando de alguien que camina rodeando la torre Eiffel todos los días y nunca se sintió deslumbrada por las luces de la ciudad. Algo que no creo vaya a pasarle al resto de los mortales que no nacimos ahí. Pero mi amiga tiene un punto. Berlin se constituyó como el foco de tendencias en todos los sentidos. Desde la moda, pasando por el arte hasta el futbol (además, es el país que más destina del gasto público al turismo).

Dos días atrás vimos como Alemania se quedó con el tercer puesto de la copa mundial con un juego impecable (mejor no sigo con apreciaciones futbolísticas para no generar violencia del otro lado de la pantalla). Impecable, como la manera de ser de los ciudadanos alemanes. Tildados de fríos, ordenados y calculadores. Más allá de que estos apodos puedan resultar negativos desde algunos puntos de vista, las cosas les funcionan.

La selección alemana 2010 de futbol con su medalla de bronce. Fuente: FIFA.

El deutsch Soccer en números:

  • Jugaron 19 mundiales. Estuvieron 12 veces en semifinales y ganaron tres copas: 1990, 1974 y 1954.

  • Los 23 jugadores convocados para la copa 2010 actúan en clubes de su propio país, ergo, entrenan juntos todo el año.

  • Los estadios del país están siempre llenos y tienen la mejor media de público de Europa (Bonus: ya prohibieron la vuvuzela).

  • Los clubes deben abrir sus balances todos los años. Ninguno puede gastar demás y parte del presupuesto tiene que ser destinado a academias de formación de jugadores.

El modelo es admirable y los pone arriba de las ligas como la inglesa en la que nadie le presta atención al control de los equipos y la profesionalización de quienes los manejan. Así es como  se podría ver en el partido del 27 de junio, en el que goleó a Inglaterra 4 a 1, como Alemania dio vuelta siglos de historia.

Como nación, se consolidó mucho más tarde que el reino inglés, francés y español. Recién se unificó en 1871, luego de ser alrededor de 100 pueblos con ideales y culturas diferentes. La falta de uniformidad y el feudalismo tardío hicieron que no solo no tengan un sistema representativo acorde, sino que tampoco tengan arte popular significativo. Sin embargo, no tardaron mucho en terminar de establecerse y de ser el país más rezagado en cuanto al avance de la tecnología pasaron a ser el más avanzado, a la velocidad de la luz. Otra vez: gana el orden.

Historia de Alemania en imágenes

Menos de un siglo después, la rigurosidad llegó a su punto cúlmine con el holocausto. En la actualidad, Alemania trabaja para superar lo que marcó al país. El arte es uno de los métodos. El Museo judío de Berlín es mucho más importante que los museos del holocausto de Estados Unidos o Jerusalem. El director de este explicó que no se trata sólo de una exhibición de la historia del país sino que demuestra una determinación por aplicar las lecciones del pasado a un futuro y promover la tolerancia en cuanto a las minorías.

El país se volvió a dividir entre 1949 y 1989. Si bien ganó el lado capitalista, algunos especialistas aseguran que ahora se están empezando a tomar algunas ideas que nacieron en el este del país durante la separación, como la doble escolaridad para que ambos padres puedan trabajar sin necesidad de volver al mediodía.

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Exterior del Museo Judío de Berlín. Fuente: Flickr.

Alemania aprendió de sus errores, si bien le falta avanzar en varios aspectos como en la integración de sus inmigrantes o el voto 100% democrático. Resalta del resto del globo por sus problemas para consolidarse como país, por haber protagonizado dos guerras mundiales y el genocidio más grande de la historia, y haber salido siendo potencia y ejemplo.

Según Fede

El pueblo germano es un pueblo acostumbrado a la reestructuración, a la reencarnación y al resurgir. Esto significa que antes de dichos sucesos debieron haber acontecido otros un poco más tortuosos: divisiones, reunificaciones y destierros. Primera y Segunda Guerra Mundial, Muro de Berlín, Imperio Alemán, República de Weimar son sólo algunos de los hitos que se circunscriben a la historia bávara. En relación a estas dos situaciones opuestas pero complementarias, siempre me urge la misma pregunta ¿cómo una colectividad -tantas veces perseguida y estigmatizada- puede recomponerse y convertir su entorno en pura lucidez arquitectónica (Bauhaus), claridad mental superlativa (Nietzsche) o arte renovador y visionario (Krautrock, Fassbinder, Bertolt Brecht)?

Rainer Werner Fassbinder, director de cine y teatro alemán. Fuente: El País.

Alemania no sólo ha logrado destacarse en relación a las corrientes artísticas (los sucesos más imparciales), si no que lo ha hecho en concordancia con sus procesos económicos e industriales.

Sin entrar en climas demagogos o hipócritas, y siendo conciente de las atrocidades avaladas y cometidas por el mismo pueblo alemán, es interesante destacar que luego del calvario vivido entre las décadas de 1930 y 1940, la población civil aprendió la lección que dejó la guerra y se mostró muy apenada por lo sucedido. No es casualidad que la historia llame milagro alemán (Wirtschaftswunder) al período de postguerra que mostró una impresionante y rápida reconstrucción y desarrollo económicos. ¿Cómo fue posible que en tan sólo 15 años, Alemania fuera una de las economías más poderosas de Europa luego de haber sido el núcleo de la Gran Guerra?

Podrá decirse que Alemania es contradictoria por donde se la mire, pero puede apreciarse que en todas sus etapas históricas hay un elemento que se repite: la disciplina. El trabajo arduo, la severidad y la destreza son aspectos claves dentro de la fisonomía bávara. Es posible que las tempranas generaciones hayan incorporado el sufrimiento como aspecto formador y que hayan sido educadas bajo un régimen estricto y meticuloso: ya lo comprueban las biografías de Beethoven y Goethe entre otros. Sea como sea, resulta complejo pensar cómo logran convivir a lo largo de más de mil años de historia, la angustia y el deseo de superación que caracterizan al pueblo alemán.

Por último y para ampliar mi hipótesis dejo una nota publicada por el Times en 2006 que indica que los alemanes son los más inteligentes de Europa. ¿Por qué será?

Federico Abuaf y Valentina Ruderman

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Sobre el hombre y los objetos

Fuente: Flickr

La computadora nos permite reducir todo lo que nos parece atractivo del mundo, al espacio de un Megabyte. En una era en la que hasta las relaciones son electrónicas, nos propusimos analizar que le pasa al ser humano con sus objetos y si estos realmente han perdido su magia.

Según Val

Las joyas de la abuela siempre van a causar disputas entre sus herederos y las obras de Picasso no van a bajar del millón de dólares en subastas. Son objetos que más allá de los cambios tecnológicos y sociales, no perderán su valor. Pero hay otro tipo de cosas cuyo valor estético o emocional luchan constantemente por prevalecer ante ventajas del medio actual. Los tres casos más claros y cotidianos a analizar son el diario, el disco y el libro.

Uno por vez. La anunciada desaparición del periódico de papel me genera desesperación. Representa terminar con un ritual que existe hace mucho más que un par de décadas (como fue el caso del cassette). Por otro lado, admito que hago uso de Internet para informarme mediante incontables puntos de vista alrededor del mundo. Sin embargo, hay algunos suplementos o revistas que me niego a leer desde la pantalla (con Radar de Página 12 a la cabeza).

Vinilo como formato invencible. Fuente: Flickr

En cuanto a los discos el tema es diferente. El CD es otro más en la lista de formatos para reproducir música que tuvo su apogeo y vive su caída. En el 2004, cuando las ventas de discos bajaron un 20 por ciento, las firmas discográficas desesperadas promocionaban al DVD como el salvador de la industria. Creo con énfasis que en la práctica esto no funcionó, ver un recital puede resultar atractivo una que otra vez, pero no es una actividad de todos los días.

En Argentina, me atrevo a afirmar que la caída de la compra de CDs tiene que ver con las diferencias entre el consumismo de los noventa, en el que se vendían discos a cinco pesos hasta en estaciones de servicio y los precios de las disquerías de hoy, teniendo en cuenta que muchas veces los albums llegan al país solo en su edición “económica” (la del sobre de cartón) a 40 pesos promedio.

Para probar mi hipótesis empecé a preguntar a mis cercanos si eran compradores de discos. Algunos se mostraron avergonzados al decir que no, otros agradecieron a Internet con el típico tono de argento pícaro y la mayoría respondió que solo adquiere los de artistas que los fascinan, o los que por su estética y formato valen la pena. El tema económico no siempre saltó como impedimento, en algunos casos lo que no da lugar al CD es la inmediatez con la que se puede tener nueva música en la PC: lo quiero, lo bajo y lo tengo en menos de 15 minutos.

Tapa de la revista en la que Steven Levy anunció el triunfo del libro digital. Fuente: Newsweek

Cuando se trata de libros el tema es muy diferente. No conozco a nadie que se haya entusiasmado con los libros digitalizados o lea literatura desde la computadora. Pero los números y augurios oficiales asustan.

Fuente: Design Sponge

Para empeorar la situación, un argentino gasta en promedio seis dólares por año en libros (la mitad que en Chile y 24 veces menos que en Francia). Mis entrevistados opinaron lo contrario y se refirieron al irremplazable olor a libro nuevo, al valor de poder darle vida y a la necesidad de tenerlo como otro objeto infaltable en la cartera (y el bolsillo del caballero).

En este país no habría que preocuparse, al menos a corto plazo, por la desaparición del libro. Las peleas entre las editoriales y las empresas de tecnología al igual que las pérdidas millonarias de las discográficas, resultan poco valiosas en el momento de las premoniciones. Cada uno marcará sus propias reglas en cuanto a su relación con estos objetos. Siempre quedará una certeza: un libro no puede formatearse.

Según Fede

Mencionar todas las ventajas que provee Internet a la producción cultural sería obvio y redundante, y volvería obsoleto a este post. Lo renovador reside en ver cómo esas ventajas modificaron el paradigma hombre-objeto que preponderó en los siglos pasados, cuando todavía no existía un mundo virtual que nos alejara de los elementos tangibles.

Se puede afirmar que Internet se ha convertido en una multifacética herramienta más en el camino de la producción y difusión cultural. Ya quedó absolutamente demostrado a través del consumo y de la aprobación de los mismos usuarios, que la Red no es algo que amenace con destruir o corromper los viejos formatos (vinilos, CDS ROM, libros, DVDS), si no simplemente un punto más en la evolución cultural-tecnológica. De hecho, Internet permitió que actividades como el coleccionismo se desempeñaran con mayores facilidades, e incluso que se crearan lugares para explotar dichas oportunidades, como puede ser el caso de Ebay (tal vez, lo único que conecte a las personas con los objetos dentro del nuevo mundo virtual). Por otro lado, la Web dio lugar a que la producción de discos de vinilo creciera considerablemente en los últimos cinco años

Tienda de vinilos. Fuente: Sun Times

Utilizando una perspectiva freudiana, el historiador del arte Josep Ballart sostiene que el acto de coleccionar, o el de vincularse con un objeto, es un acto de posesión tras el cual, el ego del coleccionista demanda la continua frecuentación con el objeto poseído, como una constante necesidad de saber que existe. En su libro El Patrimonio Histórico y Arqueológico: valor y uso destaca: “siguiendo el recorrido de un espiral, da la impresión de que los seres humanos mirarían hacia atrás –la historia- para sosegarse y coger aliento, y no sólo por la nostalgia o para dejarse seducir una vez más; y para reflexionar y poder emprender el nuevo camino gozando cada vez de mejores perspectivas”.

Retomando el nuevo vínculo humano-objeto es necesario aclarar que la música en formatos digitales es la gran excepción cuando se trata de comprender porqué la Web no es una herramienta tan positiva. Gracias a ella podemos leer un libro en formatos que no modifiquen las intenciones originales del autor, pero en cambio, en un disco intervienen factores vinculados a la calidad del audio y a su compresión, que hacen a la obra final. Lo que aquí quiero destacar es que un disco en MP3 distorsiona y altera algunos elementos primarios de la obra; No así con un ebook.

The New York Times en papel y Kindle. Fuente: Amazon.

Sin entrar en una terminología filosófica, si nos referimos estrictamente al vínculo actual que une a un individuo con una cosa, vemos que las personas han encontrado métodos de consumo que no impliquen un apego sentimental a los objetos. Todo es más breve. Todo es más descartable. La intrínseca relación emocional y afectiva entre un disco de vinilo y su comprador se volvió algo específico, de minorías románticas. El valor de los objetos como tales claramente se ha modificado para dar lugar a otro tipo de percepción. En la nueva realidad puede afirmarse que el paradigma vendría a ser “el humano e Internet” (y con ella todo lo virtual e intangible), en reemplazo del viejo humano-objeto (y con él, todo lo tangible y concreto).

Un claro ejemplo de esa nueva morfología son los ringtones, que vienen a reemplazar -de manera nociva y contaminante- algo físico (un disco o un simple) por algo tácito e irreal.

Para ser un poco más justo y equilibrado en mi posición dejo una cita del filósofo catalán Ferrater Mora, quien considera importante que el ser humano “viva según la continuidad, la integración de experiencias”.

Fuente: Flickr.

Se ha hablado de la desaparición de los discos, de los libros, de los diarios y de todo lo físico que pueda extinguirse a partir de la existencia de Internet. Hasta ahora no existió lo que muchos alarmistas consideraron el fin. Como objetos propiamente dichos, seguirán existiendo por una simple razón: son parte nuestra. Lo cierto -en relación a las palabras que deslizó Thom Yorke hace una semana- está vinculado a la desaparición de la industria discográfica que, gracias a los millares de descargas diarias, abandonará este mundo muy pronto… aunque, como todo gigante financiero, o zombie de la mejor película gore, se levantará para volver en otras formas… tal vez más escalofriantes.

Valentina Ruderman y Federico Abuaf

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Gauchos vs. Cowboys

Gauchos argento. Fuente: Flickr

La cuestión que nos aqueja hoy vendría a ser básicamente porqué los norteamericanos pudieron aglutinar con mucha mayor solvencia que los argentinos, los géneros tradicionales y populares. Desde dos perspectivas centradas en el folclore y el country nos proponemos revisitar los orígenes de ambos estilos. Cortito y al pie.

Según Val

A Bob Dylan lo llevo en la remera y al folklore lo llevo en el último disco de Mercedes Sosa que descargué a modo de homenaje cuando pasó al otro mundo (Cliché, lo sé). El género que los abarca se llama igual y sus bases se remontan al mismo terreno árido. Sin embargo, le dediqué más tiempo de lectura y oído a la escena del Greenwich Village de los sesenta que a Atahualpa Yupanqui (cuyo nombre y apellido están incorporados en el diccionario de Word, cabe aclarar).

Esta falta de apego hacia las raíces gauchescas puede tener que ver con dos factores: el primero y obvio es que crecí en la ciudad (no está bien generalizar pero no conozco a nadie de mi edad o diez años más que viva en Capital Federal y sea fan del Chaqueño Palavecino) y el segundo es la década del 90, en la cual mientras hacían subir el valor del peso, devaluaban la cultura autóctona.

Monumento al gaucho en plena ciudad de Montevideo. Fuente: Flickr

En este espacio ya le dimos suficiente lugar a explicar el poder de las influencias europeas en nuestra cultura. Argentina creció gracias a ellas y no sorprende que en su desarrollo, tomar elementos de alrededor del mundo como propios haya sido lo más natural.

Cuando le pregunté a gente entre 18 y 23 años si se sentía cerca de las raíces gauchas argentinas, la respuesta fue negativa en forma unánime (exceptuando la pasión por el asado y el mate), aunque casi la mayoría agregó que le gustaría acercarse a esta cultura. Las razones respaldaron mi hipótesis: nuestras raíces europeas aún jóvenes en el país que en su mayoría no se homogeneizaron con lo gauchesco y la vida en la ciudad como antítesis de pueblo de campo (que parecería cumplir todas las características de lo autóctono).

Por otro lado, algunos explicaron que se sienten más interesados por expresiones del lenguaje o de la literatura. No cabe duda que esto se da porque durante la escolaridad nos presentan al Martín Fierro o a Don Segundo Sombra (si he sufrido esta obra) como lecturas obligatorias. Si nos sentaran 15 minutos por día a escuchar chacarera desde chicos, quizás daría el mismo resultado, pero no suena muy pedagógico.

La moda es otro capítulo, en el que creo que lo gauchesco triunfó. Hace alrededor de diez años el poncho era una prenda de tendencia, cuyo éxito

Moda Gaucha. Fuente: Flickr

fugaz en la juventud urbana puede relacionarse directamente con la Sole. Pero no duró mucho, guardé los ponchos (sí, plural) en el fondo del placard y volví a los buzos de Mickey, a no alarmarse.

Otra pieza que triunfó fue la bombacha de campo que mutó hacia la llamada “babucha”. No me van a ver por la calle luciendo una de estas, pero que la gente de la ciudad la usa, es un hecho indiscutible.

Los simpáticos individuos consultados se mostraron con ganas de hacer que florezcan sus raíces y hasta desarrollaron la posibilidad de tomárselas a algún pueblito para que por ósmosis se les transfieran las costumbres.

Mi solución es menos nómade. Una canción a la vez, los representantes de la cultura de masas podrían acercarnos a zambas y chacareras, como ya se logró hacerlo con el Tango. Algunos como León Gieco, Divididos y Jorge Drexler ya lo hacen y debo admitir que me da resultado.

Manada de cowboys. Fuente: Generación Alsa.

Según Fede

Los elementos básicos que los identifican son los mismos. La temática rural se repite. Los puntos en común son infinitos. La única diferencia sustancial que los divide es el idioma. Un gaucho no se distancia mucho de un cowboy, ya que ambos encuentran sus orígenes en las zonas agrarias de sus respectivos países: Argentina y Estados Unidos. Sus vidas, fuertemente vinculadas a los quehaceres campesinos, se vinculan en muchos aspectos.

Así como sus perfiles se asemejan, también lo hacen los estilos musicales que supieron aggiornar: el folclore es a los gauchos lo que el country a los vaqueros. Violines, acordeones, guitarras (de cuerdas de nylon acá y de cuerdas de acero allá) y melodías vocales en terceras mayores caracterizan ambos estilos.

Bob Dylan y Woody Guthrie=folk. Fuente: Maggie's Farm.

Si bien no me canso de encontrar similitudes entre los dos géneros, a la hora de medirlo y analizarlo, incluso de escucharlo, prefiero el folk. La realidad es que supe con anterioridad quiénes eran Crosby, Stills and Nash que quiénes eran Los Chalchaleros. Con “saber” me refiero a consumirlos. Y, la verdad es que cuando suenan los salteños me dan la sensación de que están al mismo nivel que los estadounidenses, en cuanto a armonías vocales por lo menos. Pero la cosa sigue siendo que no les prestamos tanta atención. ¿Por qué no?

Sí, claramente nuestra elección está condicionada por la educación que recibimos, porque vivimos en Buenos Aires, esa gran ciudad receptora de las ideas foráneas y elementos inmigrantes. Nuestra historia como país, principalmente como centro receptor de otras culturas, nos ha moldeado para experimentar y consumir lo externo de dicha manera.

Mercedes Sosa cuarenta años atrás

Sin querer ponerme en el papel de “retomemos nuestras raíces latinoamericanas” o “no nos olvidemos de la cultura orgánica de los pueblos originarios” –ya que eso implicaría otras discusiones- es importante destacar que sólo nos acordamos del folclore cuando se muere Mercedes Sosa o cuando tenemos que mencionar a las figuras destacadas de nuestro país. Pero a la hora de interiorizarnos en los pagos inciertos de dicho estilo musical y explorar de qué se trata nos volvemos algo prejuiciosos y algo perezosos.

La pregunta que me hago es ¿por qué sabemos tanto de Johnny Cash y tan poco de Atahualpa Yupanqui? O mejor dicho, ¿por qué escuchamos más a Woody Guthrie que a Mercedes Sosa?

Sin volverme un áspero crítico, resulta interesante mencionar un dato importante. El antecedente más explícito de unión de ambos géneros se dio en el año 1974. Mercedes Sosa a Luna Park lleno, antes de exiliarse. Joan Baez en el pico de su carrera. Ambas lograron aunar los dos estilos de una manera especial. Juntas consiguieron condensarlos en un único espacio. Cantaron Gracias a la vida de Violeta Parra y todo fue mágico. Ah, la cantaron en castellano…

La Negra Sosa y Joan Baez en el Luna.

Los paralelismos que por estas pampas suelen trazarse, se vinculan más con el tipo “León Gieco, el Bob Dylan argentino” que con una comparación más posible y autóctona. Si bien es muy cierto que la cultura popular está más emparentada con el rock que con el folclore (al menos en las grandes urbes argentinas), a veces me tomo la molestia de pensar dónde residen esas razones. Las respuestas son más que accesibles y las encontramos en lo que consumimos y más que nada, con lo que nos sentimos identificados.

Federico Abuaf y Valentina Ruderman.

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En unión y libertad

25 de mayo de 1810 - 2010

25 de mayo de 1810 - 2010

Ya pasaron doscientos años y una semana desde que la Ciudad de Buenos Aires dejó de ser la capital del Virreinato del Río de La Plata y pasó a manos de la Primera Junta de Gobierno. La sucesión de hechos revolucionarios de 1810 permitió allanar el camino para que Argentina comenzara a pensarse como un Estado organizado e independiente de España y de cualquier otra influencia externa.

En este post Bicentenario nos proponemos observar y revisitar libremente lo transcurrido hasta la fecha (por un lado) y augurar -siempre bajo nuestras ópticas personalísimas- lo que creemos que sucederá en el país en los años venideros. También dedicaremos un espacio a los efectos que provocó en la sociedad la semana de festejos.

PRIMERA PARTE

Según Val

El gen argentino
De los doscientos años que pasaron desde que se formó la primera junta de gobierno se puede decir mucho. Razón por la cual propongo una manera de clasificar tanto suceso político, deportivo, cultural y social en tres ramas.

Gaucho, ícono argentino por excelencia. Fuente: Flickr

Tradición:(Del lat. traditĭo, -ōnis). f. Transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación.

Si se le pregunta a cualquiera que camine por la 9 de Julio, que representa lo tradicional para un argentino, seguramente una o más de las siguientes estará en su respuesta: campo, milanesas, futbol, empanadas, tango, dulce de leche, guardapolvo, Charly, fernet y asado. La base está. Ahora me gustaría pensar en un aspecto clave para entender al ser argentino.

Estas generalizaciones pueden sonar medio ridículas pero hay que tomarlas como tales, simples denominadores comunes. Creo que una característica que se nota en el común de la gente de este país es la de ser pasionales. Lo cual es malo y bueno a la vez. Tiene un efecto negativo cuando solo importa que no se afecten nuestros intereses y uno positivo cuando nos portamos como una comunidad (y no digo para no dejar que la escritura cariñosa me quite aún más seriedad).

Influencia (Influir Del lat. influĕre). intr. Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer predominio, o fuerza moral.

"Mi General, cuánto valés", frase inmortalizada en la marcha peronista

Quizás pasar de Piazzola a hablar de un concepto que suena a invasión puede ser un poco abrupto. Sin embargo creo que la tradición local está más que influenciada por lo de afuera, al fin y al cabo tenemos 200 años de historia frente a naciones europeas que empezaron a consolidar sus cimientos antes de Cristo. Si bien en muchos aspectos la sociedad alcanzó un nivel de creación propia muy grande como en la gastronomía, la música y la literatura, en otros aspectos todavía se mira para afuera. No está mal, la riqueza de Argentina y sus ciudades muchas veces recae en como conviven tantas culturas diferentes. Caminando por Buenos Aires cualquiera se encuentra con edificios de escuela inglesa, como en el Barrio El Hogar Argentino de Caballito, de corriente Racionalista y francesa clásica por todos lados (aplaudo a los originales, no a los Chateau que representan un insulto tanto a la tradición como al desarrollo).

El país construyó su identidad a través de la mezcla de tradiciones de los recién llegados, es natural que si le sumamos la globalización de la última década sea imposible separar la cultura local de la heredada. Mientras se siga generando progreso, podemos quedarnos tranquilos de no terminar siendo una nación insípida.

Personaje: m. Persona de distinción, calidad o representación en la vida pública.

Cualquier artista que se presenta en River sale por todos lados diciendo que no hay público como el argentino. Si bien se puede desconfiar del halago, elijo tomarlo para desarrollar mi explicación (porque además me gusta creerles). Los personajes que representan o representaron al país no están por fuera del inconsciente de la sociedad, cada ciudadano tiene respeto casi inexplicable por al menos una figura. Y en muchos casos hasta pasión.

Pater Spinetta décadas atras (varias)

Sea por Jorge Luis Borges como por Juan Domingo Perón, Luis Alberto Spinetta, Manu Ginobili, Benito Quinquela Martín, Diego Armando Maradona, René Favaloro o Mercedes Sosa. Nos adueñamos de ellos como si los hubiéramos parido y no creo que eso cambie en los siglos que nos quedan. Adorar las victorias patrias nos hace tan bien como nos hacen mal las pérdidas.

Según Fede

¡Viva la Patrimonial!

Con qué empezamos, con qué seguimos y qué tenemos. A doscientos años del germen que dio inicio a nuestra nación, resulta interesante observar cómo evolucionó (o involucionó) la fortuna y heredad de los argentinos en relación a sus latifundios, territorios y recursos, y cómo estos fueron pésimamente administrados a lo largo de la historia.

Argentina se ubica como el octavo país más grande del mundo en relación a su extensión, que alcanza los 3 millones de km2. Aún no existe un ranking que evalúe la fertilidad de los territorios de un país. Si hablamos del nuestro debemos decir que estas tierras se encuentran entre las más exclusivas y aptas para la cosecha, del mundo. Otro elemento primordial es el agua y este es un buen momento para preguntarse qué pasará con ella en los próximos años. Si ya cometimos el error de no capitalizar -en favor de la Nación- un recurso tan fundamental como la humedad de nuestras pampas no me sorprendería que sucediera lo mismo con el agua y que la termináramos comercializando así como si nada.

Rosas, uno de los primeros latifundistas argentinos

El primer elemento que cooptamos en nuestros comienzos, casi por una cuestión de latitudes y de diagramación geográfica del Virreinato del Río de La Plata, fue el suelo propiamente dicho. Ahora bien, ¿qué hicieron los administradores políticos y económicos con él? Ya en 1826, Bernardino Rivadavia -jefe máximo del Estado argentino por aquel entonces- decidió regalar, repartir y concesionar las tierras a las más ricas familias argentinas; por nombrar sólo algunas: Anchorena y Rosas. El resultado de esto sentó el precedente de lo que sucedería lo próximos 180 años: desalojos violentos a quienes habitaran esos territorios, enriquecimiento de pocos y empobrecimiento de muchos. Detenerse aquí es similar a hacerlo en cualquier punto de nuestra línea temporal y permite observar la ya ancestral batalla entre forajidos con recursos contra corajudos sin recursos (indios, cabecitas negras, plebe u obreros dependiendo el momento).

Ahora bien, tomando como referencia este tipo de ridículas e injustas apropiaciones y repartición de recursos patrimoniales, es bueno preguntarse si puede suceder lo mismo con respecto al agua. Argentina posee una de las más grandes cuencas de agua dulce del Mundo: el Río de la Plata y no resultaría sorprendente que se fuera vendiendo de a poco a los mejores postores internacionales. Por lo menos, así lo indica nuestra historia.

SEGUNDA PARTE

25 de mayo, año 2010

25 de mayo, año 2010

Según Val

Resaca de los 200 años (fiesta y futuro)

La cantidad de gente que recorrió el paseo del Bicentenario y participó de las actividades propuestas tanto por el gobierno nacional como por el de la ciudad, dice más sobre el país que lo que demuestran las cifras de turistas que llegan a Ezeiza. En mi caso no dudé en formar parte y admito que estar caminando por Diagonal Norte rodeada por 2 millones de personas bailando con el mismo entusiasmo A mover el culo de los Illa Kuriaky, Si tu viejo es zapatero (zarpale la lata) de Supermerk2, Soda y Los Redondos (tranquilos, DJ Zuker y sus secuaces pusieron una distancia razonable entre De música Ligera y La gran bestia pop. Duele hasta leerlos pegados), fue uno de los momentos más impactantes que viví.

Todavía no sé muy bien que me llevó a ir así que menos voy a tener una explicación técnica a porqué tanta gente se reunió en la 9 de Julio, supongo que tal dilucidación no existe. Lo cierto es que no me puedo imaginar un fin de semana como el que pasó, en el 2000 o en los 90 (Carlos Saúl hubiera contratado a los Stones y a otra cosa mariposa). Creo que la organización fue impecable y hubo algo para todos, salvo para los que no soportan estar en multitud.

Quizás mi mirada sea más naive que la que muestran medios como La Nación con su “capitalización de los festejos”, pero sostengo que estaría bueno que se piensen más eventos como estos, quizás no en centro de la ciudad (así de paso no le dan lugar a que los canales de noticias dediquen la mitad del día a informes de tránsito), pero definitivamente más seguido que cada 100 años.

Para encontrar un ejemplo de cuando esto funciona no hay que ni cruzar océanos, en Brasil las calles principales de ciudades como Florianópolis o Río de Janeiro son escenarios de fiestas masivas al menos todos los 31 de diciembre.

Cabildo Bicentenario, inmortal

Cabildo Bicentenario, inmortal

Ahora bien, no solo me imagino una Argentina más fiestera. Se me ocurren muchos aspectos en los que trabajar como sociedad (permítanme la formalidad en la expresión, a veces me sale la escritura académica de adentro). Por hoy expongo dos grandes pilares:


1) ¿Qué haría el padre del aula? Wikipedia dice que Argentina es uno de los países de America Latina con el sistema educativo más avanzado. Yo le diría que no generalice. En una entrevista con Política Argentina, el ministro de educación afirma que “estamos atravesando una de sus mejores etapas” . Es cierto que estamos mejor que hace diez años, al menos en lo que a números respecta. Sin embargo creo que esto se mide en resultados, habrá que esperar hasta que los que ahora tienen 6 estén en edad de votar.

Por otra parte, leí que proponen a los maestros ser más flexibles en cuanto al vocabulario para estar cerca de los más chicos. Esto solo llevaría a alejarse de la exigencia, algo en lo que no puedo estar más en desacuerdo. La mejor manera para acercarse a los alumnos sería generando un marco teórico que incluya un análisis de lo que rodea a cualquiera que sepa hablar: la televisión, la radio, Internet, el cine y los medios de

comunicación. Sin dejar de lado a Pitágoras, Borges o Galileo Galilei, claro.

Barco de inmigrantes europeos en el puerto porteño, principios del siglo pasado. Fuente: Kalipedia

2) Sarmiento no solo habló sobre educación. El “grande entre los grandes” tuvo un plan. Quería que el país se llene de anglosajones lectores de Goethe y Shakespeare que contagien a la sociedad del momento con su espíritu laborioso y llenen los vacíos territoriales. A cambio llegaron miles y miles de europeos (o muy del norte, o muy del sur) que carecían de las características que Domingo Faustino esperaba.

Sin embargo, Argentina creció y las diferencias sociales desaparecieron casi por completo. Casi. Las olas inmigratorias no frenaron hace cien años y la discriminación tampoco. Es más que importante que se incentive la tolerancia entre quienes residen en el país más allá de su colectividad, nacionalidad, sexualidad, clase y ocupación. Si hacen falta nuevas leyes para mover un poco los prejuicios, bienvenidas sean.

Según Fede

Cuando cumplís 200 y toda tu familia va a la fiesta

No es cosa de todos los días que un país cumpla doscientos años de vida. Tampoco es cosa de todos los días que la ciudad en la que vivís se transforme en un gigantesco parque de diversiones cultural atravesado por desfiles históricos, actividades recreativas y stands temáticos en los que participen todas las provincias que integran la Nación con motivo de dicho cumpleaños.

Todos

Todos

Lo más llamativo de la semana del Bicentenario, entre otras cosas, fueron las seis millones (sí, seis) de personas que durante los cinco días de festejos concurrieron a la 9 de Julio para espectar y formar parte de las atrapantes y autóctonas actividades que ofrecía el programa. El número de visitantes llama poderosamente la atención si se lo compara con el apenas millón de personas que calcularon desde un principio los organizadores.

Los festejos tuvieron, entre sus puntos más álgidos, la reapertura de ese templo acústico y arquitectónico que es el Teatro Colón, con proyecciones sobre su fachada que parecían sacadas de un film retrofuturista. Por otra parte, el desfile de cierre logró sintetizar de manera visual y contundente nuestras penurias y alegrías experimentadas a lo largo de la historia. La impecable procesión resumió a nivel sensitivo los hitos por los que atravesó nuestro pueblo, dejando mucho lugar para las reflexiones individuales y colectivas.

Teatro Colón retrofuturista

Teatro Colón retrofuturista

Durante los festejos, mientras veía la congregación de personas, se atravesaban por mi mente las imágenes vívidas de aquellos sucesos que marcaron la historia de nuestro país; esos que no vimos pero sobre los que mucho hemos leído. Signadas siempre por las cofradías y las manifestaciones, las calles volvieron a ser el escenario más representativo para que el ciudadano argentino se expresara; Así como el 17 de octubre de 1945 lo hizo la insurgente clase trabajadora, o mejor dicho, el pueblo en sí como único agente protagonista.

Contra muchos pronósticos (inclusive los climáticos) los 200 años de historia se celebraron en un marco de colectividad deslumbrante, con convocatorias masivas y profundo interés en participar/ser parte. Las críticas que suelen ser moneda corriente en la opinión pública, generadas por esos periodistas terroristas que sólo buscan establecer el estupor y la preocupación, se vieron sepultadas y obsoletas ante la vocación única y tal vez irrepetible que tuvo la sociedad a la hora de embarcarse en ese viaje histórico que nos representó, en mayor o menor medida, a todos.

Si el lector de este post no tuvo oportunidad de ver nada de lo que escribí arriba puede ser porque no le interesó en absoluto o bien porque estuvo bastante ocupado. Buenas noticias: hubo seis cámaras que lograron documentar alrededor de 500 horas de recitales, sensaciones propias de cada ciudadano, desfiles y todo lo que sucedió en la 9 de Julio. Todavía no tiene fecha de lanzamiento pero este material audiovisual se editará en al menos tres DVDs, que servirán para rememorar e inmortalizar aquellos días únicos e irrepetibles de buenas energías y hermandad positiva.

Valentina Ruderman y Federico Abuaf

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Jorge Macchi: El nuevo orden del tiempo

Crónicas eventuales, Jorge Macchi 2010

Crónicas eventuales, Jorge Macchi 2010

El artista argentino Jorge Macchi se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes cuando Argentina volvía a la democracia. Cuenta que creció tanto en un momento de cambios políticos como de cánones artísticos, lo que llevó a que su obra sea una mezcla entre lo conceptualista y lo expresionista. Vivió mucho tiempo afuera del país estudiando y presentando su trabajo (entre otras cosas participó de la Bienal de Venecia del 2005). Desde el 17 de marzo hasta el viernes pasado se pudo ver en la la galería Ruth Benzacar (Florida y Marcelo T. de Alvear), una serie heterogénea de sus obras bajo el nombre de Crónicas Eventuales. Si bien ya terminó, quisimos hacer un espacio para plasmar nuestro recorrido por estos cuatro salones. Mejor tarde que nunca.

Según Val

Que la exposición de Jorge Macchi esté en la galería Ruth Benzacar es razón suficiente para visitarla. ¿Por qué?: no solo su entrada es gratuita sino que está abajo de la tierra en uno de los puntos más lindos de la ciudad (Plaza San Martín) y es manejada por una familia con buen ojo (sus tres generaciones en el ambiente del arte lo demuestran). Me puedo imaginar a un oficinista de microcentro sorprendiéndose con la boca de entrada a la galería y decidiendo pasar los últimos 15 minutos de su tiempo de almuerzo para mirar un poco de arte sin siquiera tener que sacarse el abrigo.

Diluvio, Jorge Macchi 2010

Justamente mediante la sorpresa que le genera un objeto de la vida cotidiana nace la obra de Macchi. Explicó en una entrevista con el curador Alberto Sánchez Balmisa que algo tan simple como una caja de fósforos, un reloj  o un armario pueden volverse el foco de la mirada, y agregó: “Mi intención no es revolucionar el lenguaje del arte; para mí es mucho más importante revolucionar mi manera de ver las cosas”.

La ironía, simpleza y cercanía de sus obras permiten que el espectador adopte otro punto de vista de los objetos y situaciones que lo rodean. Seguramente no es el mismo que el artista adoptó, pero sin dudas no es el de todos los días.

Algunos de los pequeños descubrimientos que más me divirtieron: un enchufe como la máscara que esconde los cables, la energía que se mueve adentro de una lámpara como la verdadera tormenta perfecta y una pared pintada de celeste con un banquito blanco en el que uno se podría imaginar a Sinatra cantando My way (la obra se llama My Wave).

Tormenta perfecta, Jorge Macchi 2010

Entre fotos, videos, objetos, instalaciones en habitaciones enteras y dibujos, el premio se lo llevan las acuarelas, con las que Macchi dijo sentirse más cómodo en una charla con ADN Cultura de La Nación.

En diluvio se ve un auto en el vacío cubierto hasta la mitad por agua. Situación posible: Puente Pacífico en verano. Técnica: acuarela esfumada (la misma de mis primeras y posiblemente últimas obras de arte). Macchi cerró una entrevista diciendo que todos los artistas desarrollan a lo largo de su vida una sola obra de arte que es un obsesivo autorretrato. Lo rico de su obra es que de tan transparente, retrata la vida de cualquiera.

Según Fede

Todo se hunde. Todo naufraga. El agua todo lo corrompe. Lo indisoluble es consumido por su propio entorno. Son las Crónicas Eventuales de Jorge Macchi: acuarelas sobre papel, fotografías, video instalaciones y paredes intervenidas que demuestran que lo que parece estático no perdura con infinita rigidez. A través de los distintos soportes, la muestra propone vincular las pérdidas materiales y cotidianas con procesos más filosóficos como el tiempo y el azar.

Jorge Macchi, 2010

En las acuarelas se logran apreciar bocetos espontáneos sin intencionalidad aparente, como si de sinceros ejercicios mentales se trataran. Macchi suele sostener que estos soportes “me permiten bajar rápidamente la imagen que quiero al papel porque el tamaño pequeño deja que uno tenga el control absoluto”.

En las obras expuestas en Crónicas Eventuales todo aparece a medio extinguir. El artista establece este momento como un punto único entre el pasado y el futuro, que no es exactamente el ahora tal como lo conocemos. Al autor pareciera interesarle capturar el instante más preciso del barco hundiéndose, aquel segundo en el que no navega ni está en el fondo del mar.

Elementos como el agua, los barcos, los naufragios y las inundaciones tienen en la muestra una presencia única ya que crean una dinámica natural y espontánea sin necesidad de pretensiones o excesos.

Macchi se propone desvincular lo crónico de lo eventual, jugar con los significados de estas palabras y capitalizarlos como ejes fundamentales. En una entrevista publicada por el Mapa de las Artes el 31 de marzo del 2010, el autor ofrece un análisis sobre su propia obra: “El título de la muestra resulta ser un oxímoron, algo que es crónico y eventual al mismo tiempo. Esto es una referencia directa a la lógica que se manifiesta en la exposición y en general en toda mi obra: la convivencia de sensaciones o conceptos opuestos en una situación aparentemente cotidiana”.

Para entender mejor la temática que el artista suele abordar sólo basta con ver el video La Flecha de Zenón (1992) en donde propone un intrincado vinculo entre lo que el espectador está viendo y lo ya transcurrido, todo en simultáneo y sin complicidades rebuscadas.

Aunque no lo parezca a simple vista, la obra de Jorge Macchi suele reflexionar sobre el tiempo de una manera sutil pero compleja a la vez. El hincapié que hace sobre el presente se vuelve complejo por la variada cantidad de soportes que utiliza. El despojo y la pérdida son eventos contemplados sin aparente nostalgia. Sólo existe el hecho de abrazarse a los restos y a los rastros, a las huellas que deja el paso del tiempo.

Valentina Ruderman y Federico Abuaf

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El nuevo orden de la libertad

El diario: Información u opinión (¿ambas?). Fuente: Flickr

El 3 de mayo fue declarado el Día Mundial de la Libertad de Prensa en 1993 por la Asamblea General de Naciones Unidas. A 17 años nos proponemos analizar cómo evolucionó la autonomía (individual y colectiva) y qué consecuencias trajo el desarrollo de nuevos espacios en los que quien sea que tenga una computadora puede expresarse e informarse gratis.

Hace ya algunos años que Internet logró captar toda la atención y demanda con creaciones como Wikipedia, Facebook, Blogs, foros, sitios de descarga de lo que se te ocurra, y otras que iremos conociendo a través del tiempo. Los factores determinantes que hacen de estos espacios lugares más plurales y libres son la facilidad de acceso y la participación sin censuras previas ni condicionantes.

Gracias a estas herramientas democratizadoras, los individuos podemos sentirnos cercanos al pleno derecho de expresar pensamientos, elaborar ideas y conjeturas y ofrendarlas a ese inmenso caudal revelador que es la net.

Sin embargo, no todo es color de rosas y sabemos que la vorágine de información ha causado más de un malentendido.

Mapa de Blogs

Según Val

La libertad de expresión fue tratada por los pensadores de la Ilustración quienes la consideraron un medio necesario para que se difundan las ideas de las personas y fue declarada un derecho humano fundamental hace más de sesenta años. Pero un derecho no es lo mismo que una posibilidad.

Por poner un ejemplo, a fines del siglo XIX en Argentina había solo un diario manejado por un pequeño sector de la población que tenía el poder político, económico y principalmente, sabía leer. Hoy más del 97% de la población está capacitada para entender una nota periodística y hasta publicarla. En la última década todo quien quiso que sus fotos, comentarios, información confidencial y críticas lleguen al  mundo entero, pudo hacerlo.

Primera edición de "La Gazeta de Buenos Aires", de Mariano Moreno.

Pero no me voy a poner a hablar de lo peligrosas que pueden ser las convocatorias de Facebook o los anuncios apocalípticos de algunos blogs (para eso está el noticiero de Canal 9).

Creo que no hay mejor manera para conocer el estilo de una persona que a través de su página personal. Sea el FlickR de un fotografo, el Blog de un poeta o el perfil de Facebook de básicamente cualquiera.

Como alguien que trata de hacerse un camino en el mundo periodístico, me parece interesante resaltar que un blog (como este) es una especie de panzada: se firman las notas, se eligen las fotos, se decide el estilo y hasta se configura donde va cada cosa-decisiones que pocas veces son tomadas por un redactor de diario, por no decir casi nunca.

Estaría mejor poder hacer estas cosas y obtener billetes a cambio, pero mientras tanto, es una buena vidriera. Un caso en el que esta vidriera sirvió para vender el producto es el blog, Snaps and Daps (uno de mis preferidos) de la fashionista norteamericana Mihal Freinquel. Gracias a sus opiniones y manera de expresarlas fue tomada por un diario digital y hasta fue citada en las webs de importantes marcas de ropa.

El problema es que la sociedad todavía no entabló con Internet el mismo contrato de confianza que se generó hace tiempo con los demás medios de comunicación. Lo que lleva a que por más de que 15 Blogs hablen pestes de una película, aún se espere la opinión de Catalina Dlugi.

El sociologo y profesor Alberto Quevedo explica que los medios hoy son una especie de red en la que cada elemento alimenta a los demás. Está en cada uno aumentar la red y darle lugar en nuestras vidas a sus unidades (cuando lo merezcan). El derecho a expresarse ya es una posibilidad real.

Según Fede

Mapa que marca el ranking mundial de libertad de expresión. Fuente: Reporteros sin fronteras

“Hoy, la ética es rechazar una autoridad suprema, la objetividad, una verdad”, afirma el filósofo italiano Gianni Vattimo en una nota publicada por la revista Ñ en septiembre del 2009. ¿Qué mejores aspectos para ser rechazados? Con los avances y las virtudes de la era postmoderna, la prensa no podría sentirse más privilegiada de contrarrestar tales dogmas. El periodismo casi por definición es el que debe reformular verdades, contrariar objetividades y comunicar bajo parámetros que garanticen una total libertad de pensamiento y expresión.

La contraprestación de las nuevas comunidades globales es que no logran aplicar su funcionamiento virtual a la interacción real de las personas. Por otro lado, me pregunto si existirá algo más democratizador que las nuevas posibilidades de aportar contenido y pensamiento.

Publicidad de Reporters without borders.

El psiquiatra y psicoanalista argentino Carlos Norberto Mugrabi aporta un análisis integral sobre el presente de la libertad de prensa: “Somos injustos al olvidar cuánto le llevó a la civilización lograr el derecho a expresarse. Y aún no se ha alcanzado totalmente. Las libertades deben ser cultivadas en conjunto para que surtan el efecto deseado”.

Sin embargo, no todo es tan maravilloso en el nuevo mundo debido a la existencia de lugares prehistóricos que no se adaptan a las nuevas formas de comunicación. La nula libertad de prensa persistente en algunos países llama poderosamente la atención: de acuerdo con el Índice Mundial de Libertad de Prensa elaborado por Reporteros Sin Fronteras (RSF), China y Cuba son las naciones que más restricciones imponen a la prensa. Sin ir más lejos, en 2004 dicha organización denunció que la versión de Wikipedia en chino tiene bloqueado el acceso desde China continental. Esto significa que mil millones de personas tienen prohibido leer la más grande enciclopedia virtual vigente.

Si bien la censura es un método persistente en determinados Estados, se puede afirmar, siempre mirando la mitad del vaso lleno, que gracias a algunos cambios paradigmáticos, los seres humanos tenemos la posibilidad de acceder a un estado más puro de libertad espiritual y material donde las revoluciones mentales y la autonomía creativa sean tangibles.

Federico Abuaf y Valentina Ruderman

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Cuando sobra la influencia

Art Now de Taschen

Borges afirma en Kafka y sus precursores que cada escritor crea a sus antecesores ya que modifica nuestra concepción del pasado. Esta reflexión podría ser aplicada a cuanta actividad o disciplina artística se nos ocurra. Así se pueden pensar dos premisas:

1) Todo lo que es parte de la modernidad, que no es más que otro tomo de la humanidad, está siempre marcado por lo que vino antes.

2) Lo moderno, sin querer o queriendo, termina revisando lo que vino antes (algo así quiso decir Borges, buena fuente si las hay).

Nos propusimos pensar en lo que pasa y viene pasando en los últimos años. Tan de cerca es imposible juzgar si esta era se va a transformar en lo que fueron otras, de esas que quedaron plasmadas como algo idílico. Con solo releer la línea anterior ya se genera una sensación de ridiculez, esta es la sociedad de la nostalgia, en la se da por sentado que nunca vamos a llegar a ser ni la mitad de lo que fueron quienes nos inspiran. Entonces, en vez de estar marcados por lo que existió y de tomar una postura reflexiva, terminamos condicionados y reeditando libros y discos de momentos de oro en los que todavía existía Jimmy Hendrix.

¿Queda lugar para hacer historia?

Según Val

Admito ser parte de esos que creen que lo mejor ya pasó. No es que no le tenga fe al arte que vendrá, simplemente me cuesta apreciar algunas expresiones artísticas de la sociedad actual. Algo parecido le pasaba a Johann Wolfgang von Goethe (salvando las inmensas, INMENSAS distancias). En su artículo Antiguo y Moderno de 1818, el escritor dijo: “Nos hayamos en desventaja frente a los antiguos”. Sí, el tipo que es considerado uno de los primeros dramaturgos de Alemania se sentía poca cosa (¡hace casi 200 años!).

¿De quién hablaba Goethe cuando se refería a “los antiguos”? -De los artistas griegos y del Renacimiento.

Susannah y las menores del pintor renacentista italiano Tintoretto. Fuente: MFA Boston.

Lo anecdótico es que si bien muchos de sus elogios tenían fundamentos reales, la base de otros resulta errónea. Por nombrar uno, Goethe se refería a la pureza de las esculturas blancas de mármol cuando estas eran de bronce y estaban pintadas de colores.Lo que le pasó al escritor es una clara consecuencia de la extrema idealización.

Moraleja: Es válido admirar la cultura del pasado pero hay que hacerlo con una mirada crítica e informada, no dar por sentado lo que la masividad nos impone.

Volvamos a la época que nos rodea. Ya dije me cuesta encontrar el valor en cierto arte. Madonna lo dijo en Vogue: “Algo es lindo cuando uno lo encuentra lindo”. Como este tipo de referencias al filo de lo absurdo pueden llevar a mi expulsión de Puán, lo plasmo lo más científicamente posible. El teórico literario checo Jan Mukarovsky explicó que cualquier objeto o acción puede ser portador de una función estética. Esta función casi siempre está y se pelea con otras como con la función práctica. Ejemplo: la ropa SIRVE para cubrir el cuerpo pero es claro que en casi toda la historia de la sociedad, desde las túnicas a Alexander McQueen, nos ocupamos de taparnos con prendas que cumplan con ciertas expectativas de orden estético.

Fountain de Marcel Duchamp, corrió la barrera de lo aceptable en el arte

Esto explica porqué ciertas cosas que jamás hubieran adquirido el status de arte lo hayan conseguido. Es el caso del arte de Duchamp. Algo parecido pasó con Bauhaus, la escuela de diseño más influyente de la historia, donde sus miembros se dedicaban a pensar todo, de una silla a una casa, desde una mirada estética y para la producción masiva.

Sin embargo, a lo largo del siglo pasado y en la actualidad se abusa de la supresión de las barreras del arte. Como yo debe haber miles, que entran con desconfianza a las exposiciones de arte o que peor aún, prefieren ni asomarse y quedarse tranquilos paseando por los pasillos impresionistas.

Lo cierto es que en la era de los casi 7 mil millones de habitantes, es imposible pensar en que un artísta se vuelva un fenómeno universal que mueva estructuras a partir de algo nunca antes visto ( ni siquiera si sube un video a YouTube). Somos más y ya vimos demasiado como para que algo haga historia inmediata.

ABC de la Bauhaus

Queda claro que sin tener una noción de lo que vino antes, el asunto en cuestión se valora de una manera totalmente distinta. De la misma forma que no se puede entender el desarrollo social de la Argentina sin sus oleadas migratorias, no se puede leer a Virgilio sin saber que escribió Homero y no se puede escuchar a Justin Timberlake sin conocer el legado de Michael Jackson. Puedo haberme ido de tema con los ejemplos pero esa era la idea. Como poder, se puede hacer cualquier cosa. Pero aseguro que cuanto más profundo se llega a conocer la esfera por la que circula una obra o artista, se la experimenta mucho mejor.

Según Fede

La modernidad suele estar vinculada a la irreverencia, a la osadía, al ser visionario y por supuesto a la lucidez. La modernidad, decía Baudelaire, es la mitad del arte. La modernidad es la que da cuenta del presente de una manera única y es la que se asocia con un tipo de restauración en continuo movimiento. Cualquier actividad o pensamiento que pueda esbozar un ser humano, vinculado al arte o no, generará un severo y contraproducente estancamiento si no carga con una intencionalidad modernizadora.

Audrey Hepburn, Jackie O como íconos de lo perdido

Fue común en los últimos 10 años, a partir de nostalgias y lágrimas, mirar el pasado como algo idílico e inmaculado. Gracias a estas sensaciones tuvo lugar una tendencia a transformar todo lo relativamente antiguo en vintage o retro, palabras impensadas en cualquier otra era. Se gestó un consumo y devoción orientados a décadas pasadas olvidando casi por completo el presente y, por lo tanto se dejó de lado la noción de crear bajo una mirada insurrecta y renovadora. A veces me atrevo a pensar que vivo en una era completamente opuesta a las ideas restauradoras, frescas e impolutas.

El ejemplo más certero de esa búsqueda de sucesos pasados se ilustra a partir de las masivas convocatorias que generan las bandas tributo. Es sorprendente que estos especímenes llenen salas en todo el mundo y que las propuestas más audaces e inteligentes no logren convocar a más de 1000 personas.

The Beats llenan teatros como "la mejor" banda tributo a The Beatles. Con el trajecito y todo.

Retomando un poco las ideas de los párrafos anteriores es bueno preguntarse si este constante retorno a los viejos mitos residirá en un temor de las personas a asociarse con un futuro abstracto e incierto. Respuesta: sí y se llama nostalgia. Sí, y se llama fobia.

Con todo esto no quiero decir que lo que se hizo con anterioridad esté mal o no me guste. Sólo pienso que lo ya consumado debe servir como punto de referencia, porque existió una sola vez, en un determinado momento y bajo circunstancias particulares y consecuentes a su tiempo. Estaría abrazando una idea completamente involutiva si construyera mi modernidad con elementos que ya existieron.

“Como un relámpago de fuego, lo moderno se convierte en un juicio inapelable (y por lo tanto irracional)”, opina Daniel Link en una nota publicada por Página 12 en junio de 1999. No hay terreno más fértil que el jamás sembrado. La gran ventaja que acarrean los modernos es lo inobjetable de su obra, de sus argumentos. Es por eso que no debe existir sensación más liberadora, y a su vez visionaria, que la de pensar en latitudes nunca antes pobladas.

Valentina Ruderman y Federico Abuaf.

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